CONTROL ARQUEOLÓGICO EN EL YACIMIENTO PÚNICO-ROMANO DE GALLINERAS
4. EL CONTROL ARQUEOLÓGICO
El yacimiento se sitúa en las proximidades del extremo S de lo que posiblemente fue la antigua isla que fenicios y romanos encontraron entre las que formaban el archipiélago gaditano en la Antigüedad. Las estructuras de combustión, sus escombreras y el depósito de ánforas documentado se ubican en la ladera sur del Cerro de los Mártires, máxima elevación de la isla, que descendía en suave pendiente hacia lo que hoy son las marismas adyacentes al Caño de Sancti Petri (fig. 1). Tras la intervención de 1989, motivada por la construcción del alcantarillado bajo el trazado de la actual carretera de Gallineras (que discurre paralela al Caño y a escasos 3 m de los hornos), se ubicaron con seguridad la disposición del depósito de ánforas y la factoría de salazones, extrayéndose algunas ánforas casi completas y gran cantidad de fragmentos, además de restos de piletas. Por otra parte, se constató la profundidad a la que comenzaban los niveles arqueológicos, que en algunas zonas estaban en superficie debido a su arrasamiento por las labores de cantería.
Teniendo en cuenta las referencias que ya se tenían del yacimiento, tras la decisión del Ayuntamiento de San Fernando de urbanizar la zona con la construcción de un parque y su consiguiente vallado, se optó por controlar la remoción de tierras imprescindible para construir tal valla. La operación, realizada con una pala retroexcavadora, consistió en la realización de una zanja de apenas 1 m de potencia y algo menos de ancho, paralela a la carretera, que cortó los niveles arqueológicos en las inmediaciones de los hornos y del alineamiento de ánforas. Las tareas (que se desarrollaron en los últimos días de septiembre de 1999) fueron supervisadas por técnicos del Museo Histórico Municipal de San Fernando dirigidos por Antonio Sáez Espligares.
En la intervención, debido a lo reducido y poco profundo del corte practicado, no ha podido definirse una estratigrafía completa del yacimiento, definiéndose sólo un nivel superficial (que en algunas zonas no existía) y el denominado Nivel I, de potencia indeterminada (ya que el escaso metro que profundizó la pala mecánica no dejaba ver el final del estrato), donde se han hallado la mayor parte de los restos. Asimismo, se dividió la extensión de la zanja en diversas zonas en los tramos donde afectaba al yacimiento. A lo largo del desarrollo de la zanja se definieron tres zonas o cortes paralelos, coincidentes con las destinadas a vallado (F), acerado (A) y alumbrado eléctrico (T); por otro lado, se acotaron cuatro sectores o segmentos en los tramos en los que la actuación afectaba a los niveles arqueológicos (F0, F1, F2 y F3). Por último, se tomaron referencias con respecto a los hornos romanos y al depósito de ánforas que fue cortado por la zanja (fig. 1).
Fig.1. Zanja de prospección
Referencias: Sáez Romero, A. M., Montero, R., Toboso, E. J., y Díaz, J. J., (2003) "Control arqueológico en el yacimiento púnico-romano de Gallineras (San Fernando, Cádiz)", Anuario Arqueológico de Andalucía/2000, III, Sevilla, pp. 166-173.
Autores: Antonio M. SÁEZ ROMERO, Roberto MONTERO FERNÁNDEZ, Ernesto J. TOBOSO SUÁREZ, José J. DÍAZ RODRÍGUEZ