INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE URGENCIA EN EL RESIDENCIAL DAVID FASE II (UE 55) DE EL PEDROSO
2.3. LA CULTURA MATERIAL
Los materiales procedentes de la excavación del Residencial David Fase II no son cuantitativamente muy numerosos, si bien son un apoyo eficaz para explicar la presencia púnica en San Fernando, algunos vínculos comerciales internacionales del momento y la interacción con las campiñas indígenas. La excavación de la cuadrícula I sólo deparó el hallazgo de amorfos en lo que respecta al registro cerámico por lo que no será objeto de análisis en este apartado.
Estos dos sondeos limítrofes componen una misma unidad de excavación por lo que el análisis del registro cerámico se realiza en conjunto. Una forma abundantemente representada es la familia de las urnas, de las que hemos hallados dos fondos (uno de ellos plano y otro convexo) y varios bordes: engrosados al exterior de sección subtriangular, forma que presenta un asa de sección subcuadrangular al estilo de los pithoi más antiguos documentados en SIIIC; con un engrosamiento final redondeado y tendencia cerrada; también se ha documentado una urna de borde simple exvasado al exterior (algo deformada por sobrecocción) con decoración pintada a bandas negras.
Asociadas quizá a estas urnas encontramos también dos tipos de tapaderas de cerámica común, de diámetro medio y bastante fragmentarias. La primera conserva casi todo el desarrollo del perfil, caracterizado por numerosas acanaladuras, y está rematada en un borde engrosado al exterior y un pomo para su manejo. En concreto, por las coincidencias en los respectivos diámetros, quizá este modelo de tapadera se corresponda con el primer tipo de borde de urna anteriormente comentado. Un segundo tipo de tapadera, del que sólo se conserva el borde, presenta un diámetro algo mayor y se caracteriza por un doble engrosamiento del extremo tanto hacia el interior como al interior formando una base de apoyo más ancha.
Otras formas de cerámica común del sondeo II-III son bases de pie indicado, una de ellas correspondiente a un cuenco, sin poder precisar más la morfología debido a lo fragmentario de la pieza. Otra base sin embargo responde a un tipo bien conocido en el taller de SIIIC: de grandes dimensiones, con pie indicado e incisiones en forma de círculos concéntricos agrupados en tríos en la cara externa de la base; el interior está tratado y presenta una superficie rugosa por la adición de desgrasantes finos (arena principalmente), aunque sabemos que el desarrollo de las paredes está libre de este tratamiento y suele llevar decoración de bandas pintadas en rojo y negro. Esta base debemos relacionarla tipológicamente con un borde de la CV/n1 comentado más adelante que presenta también decoración en rojo y negro. Por otro lado, se ha documentado un recipiente de borde de sección oval y paredes rectas y gruesas que interpretamos como cerámica de almacenaje, quizá algún tipo de tinaja o lebrillo. La familia tipológica de los platos está representada por dos ejemplares: una base deteriorada por la cocción que podemos asimilar a los platos de engobe rojo y borde simple característicos de los ss. VI-V a.n.e., y otra base de pie indicado de un plato de engobe rojo con el pocillo central poco marcado datable en los ss. V-IV a.n.e.(8).
El registro anfórico (fig. 3) es mucho más amplio en este sondeo, presentando una mayor variedad tipológica. Las T-11.2.1.3 (9) aparecen de forma masiva, tanto asas como bordes, éstos con una enorme variabilidad de secciones, poseyendo incluso hasta dos acanaladuras en el contacto del borde con el cuello. Esta forma anfórica gadirita comenzó a fabricarse en el último cuarto del s. VI, perdurando hasta quizá comienzos del s. IV a.n.e. (10). Un fragmento de fondo posiblemente también corresponda a esta forma, aunque no es descartable que pertenezca a un ejemplar de la serie 12 o a una T-8.2.1.1. Los materiales anfóricos de cronología más reciente viene marcados por la presencia de un borde de T-12.1.1.2 y de un fondo asimilable a T-9.1.1.1. ambos tipos con una producción que comienza en el último cuarto del s. III a.n.e., siendo característicos del siglo siguiente, por lo que debemos relacionarlos con la última fase de actividad del taller SIIIC.(11).
Dentro de las producciones locales (sin duda alguna pues presenta claros signos de sobrecocción) debemos incluir un ejemplar fragmentario de ánfora griega de borde de sección redonda engrosada al exterior, con un cuello que va estrechando hacia la unión con el cuerpo pero sin carenaciones y con asa de cinta de sección oval. Se trata posiblemente de un tipo desarrollado de ánfora de morfología quiota que podemos datar en el s. V a.n.e. (12), siendo una muestra más de la diversidad de tipos griegos imitados en los talleres gadiritas (13); hemos encontrado un paralelo a esta forma en el Castillo de DĒ Blanca -CDB- (14) donde se la da como importación.
En contraste con las restantes cuadrículas, en esta las importaciones no son piezas de vajilla fina sino exclusivamente ánforas ibero-turdetanas de cuerpo cilíndrico; estas proceden de al menos dos talleres indígenas peninsulares distintos, habiéndose documentado dos bordes simples algo exvasados que por la uniformidad de pastas podemos identificar de un mismo taller; por otro lado, destaca el hallazgo de un ejemplar muy fragmentario de ánfora indígena cuya pasta nos remite claramente a centros indígenas de los valles del Guadalquivir o del Guadalete y que por su morfología se aproxima mucho al tipo hallado en un almacén de Tejada la Vieja (15) o en el Cerro Macareno (16), pudiendo ser incluida en el tipo V2 de Florido (17), quien las data de forma sui géneris entre los ss. V y IV a.n.e.; por último, un asa también puede ser relacionada con formas anfóricas indígenas de cuerpo cilíndrico.
En este cuadro se documentó un depósito, alterado por las remociones de tierras previas, que contenía una escasa densidad de muestras cerámicas. Destaca un plato de engobe rojo de pequeñas dimensiones con borde simple, pocillo central poco marcado y pie indicado que recuerdas formas típicas documentadas en el CDB (18) en los ss. V-IV a.n.e., previas quizá al inicio de la producción de las imitaciones de cerámicas protocampanienses de barniz rojo gadiritas en el último cuarto del s. IV a.n.e.
De similar cronología se ha documentado un fragmento de urna con el borde pintado de rojo y el típico engrosamiento al exterior en sección subtriangular. Esta forma es muy abundante en los niveles del CDB entre los ss. VI-V a.n.e. (19), siendo la precursora de las urnas de borde triangular sin moldura que en el s. III pierden la decoración pictórica. En este sentido debemos comentar también el hallazgo de una copa de borde simple vuelto al exterior y base anular de pequeñas dimensiones realizada en cerámica común, cuyo perfil recuerda vivamente las producciones de imitación local en barniz rojo de las copas áticas forma Lamboglia 28, pero que en este caso no presenta barniz alguno. Asimismo, la forma documentada en Residencial David (RD) se caracteriza por tener un exvasamiento del borde mayor que los documentados en las formas del s. III por lo que quizá estemos ante un precedente formal de esta. No hemos hallado paralelos formales de esta forma en el entorno de Gadir por lo que el único indicativo cronológico es la comparativa morfológica anterior. Por otro lado, se han documentado los bordes de un mortero de morfología típica, común en el CDB en los ss. IV-III a.n.e. (20), y de una olla/cazuela con restos en el exterior de haber sido expuesta al fuego, por lo que podría haber formado parte de la producción con destino al autoabastecimiento de los alfareros.
Respecto a los materiales anfóricos, también escasos, destaca una T-11.2.1.3 que podemos fechar grosso modo entre finales del s. VI y el último cuarto del s. V a.n.e. y que presenta la morfología típica del vecino taller de SIIIC. También se halló un borde de T-11.2.1.5 fechable en el último cuarto del s. V a.n.e. (21). Otros dos bordes pertenecen al tipo T-12.1.1.1, cuyo comienzo de producción J. Ramón (22) sitúa en a mediados o en el segundo cuarto del s. IV a.n.e., si bien esta forma anfórica perdura hasta finales del s. II a.n.e.
En cuanto a importaciones (fig. 4, nēs 1, 2 y 4), el porcentaje en este sondeo es muy elevado, habiéndose documentado varias formas de cerámica ática: la base de un posible bolsal o copa, un fragmento de lucerna y un "incurving rim bowl" muy fragmentado. La llegada de cerámica ática comenzó ya en el s. V (23) aunque será en la siguiente centuria (24) cuando sea exportada de forma masiva, dominando en las ciudades púnicas las formas de barniz negro (como las aquí presentes) sobre las de figuras rojas (25). Las formas halladas en RD debían pertenecer a la vajilla de uso común entre los alfareros y nos permiten delimitar un periodo cronológico que cubre los tres primeros cuartos del s. IV a.n.e. que es cuando se producen estas importaciones; de esta forma, el taller alfarero del área central de San Fernando demuestra estar activo en estos momentos en los que aún no podíamos fechar ningún alfar. J. Ramon (26) ha interpretado la presencia de vajilla alóctona en los talleres alfareros como posibles productos que serían revendidos en el propio alfar, si bien en el entorno de Gadir este punto no puede ser probado aún. Asimismo, la aparición de cerámicas áticas en RD es fiel reflejo de las fluidas relaciones comerciales entre Emporion y Gadir (27).
Como ya se ha referido, en este sondeo se localizaron los restos de un horno muy destruido probablemente ya desde antiguo. Por ello vamos a diferenciar dos niveles, uno inferior (nivel 1 o superior) donde las cerámicas aparecieron mezcladas con gran cantidad de cenizas y uno superior (nivel 2 o inferior) procedente de la destrucción de los estratos en donde se realizó la fosa de la cámara de combustión del horno (28).
En el nivel 1 (figs. 5 y 6) hallamos dos fragmentos de plato con engobe rojo al interior. El primero de ellos presenta el borde vuelto hacia abajo semejante a los "fish plates" áticos (29), mientras el segundo presenta un borde simple con una suave carena que lo separa de la pared. Este segundo tipo tiene paralelos en el CDB en los ss. VI-IV(30), y son conocidos también en Cádiz, como por ejemplo en la factoría de la Plz. de Asdrúbal, siendo fechados en el s. V a.n.e. (31). La cerámica pintada está representada en este sondeo con un borde de una gran fuente de cerámica común con el borde pintado de rojo y pequeños filetes negros dispuestos radialmente, común entre las producciones de SIIIC. Asimismo, dentro del grupo de la cerámica común encontramos un lebrillo y dos bases de pie indicado, estas últimas de difícil adscripción formal.
Materiales de las cenizas del horno
El registro anfórico (fig. 6) es en el nivel I de este sondeo más amplio, con una fuerte presencia de T-11.2.1.3, ánfora gadirita característica del s. V a.n.e.; también está presente la T-11.2.1.4/5, fechable en el último cuarto de la centuria y la T-12.1.1.1, siendo esta la misma asociación hallada en el sondeo IV. Sin embargo, ahora encontramos también T-8.2.1.1 y un borde quizá adscribible a T-4.2.2.5. Dejando a un lado este último, de morfología atípica, las T-8.2.1.1 son ánforas típicas de los ss. IV-III a.n.e. (32), por lo que están en consonancia con las importaciones áticas del sondeo IV, presentando un borde poco diferenciado del cuerpo (en ocasiones una o dos acanaladuras) y con una tendencia al exvasamiento en general reducida aunque en la bahía se documentan individuos con el borde exvasado al exterior notablemente. Por último, dentro de las producciones locales debemos colocar también un borde de imitación de ánfora griega de tipo jonio-massaliota, característica de los ss. VI-V a.n.e. y que ha sido identificada como una forma producida por el taller de SIIIC en diversas variantes.
El material de importación en este sondeo en el nivel I se reduce a una lucerna de barniz negro ática fragmentaria tipo 23 del Ágora de Atenas (33) (fig. 4, nē 3) -fechadas desde el tercer cuarto del s. V a.n.e. hasta el primer cuarto del s. IV a.n.e.- y de un borde de ánfora corintia A´ (fig. 5); estos materiales son característicos de la segunda mitad del s. V a.n.e. (34) y evidencian el comercio gadirita con Emporion, interpretándose su presencia en este contexto industrial como objetos de uso o consumo personal de los alfareros.
En el nivel 2 se halló un exiguo número de fragmento diagnosticables (fig. 7), si bien estos son muy importantes para datar la estructura. Entre las cenizas se encontraban un borde de T-8.2.1.1, un borde de T-11.2.1.0 atípico, un borde de urna, dos fragmentos de cuencos, una base de cerámica común de pie anular, un asa de T-11.2.1.0 y un asa probablemente de una jarra. Debido a lo reducido del registro se hace dificultoso precisar una datación para este horno, aunque con reservas, podemos proponer una actividad desarrollada en algún momento entre comienzos del s. IV y el segundo cuarto del s. III a.n.e.
Materiales cerámicos
Materiales cerámicos
Materiales cerámicos
Materiales cerámicos
Referencias: Clavaín, I., y Sáez Romero, A. M., (2003) "La intervención arqueológica de urgencia en el Residencial David Fase II (UE 55) de El Pedroso (San Fernando, Cádiz)", Anuario Arqueológico de Andalucía/2000, III, Sevilla, pp. 174-182.
Autores: Irene CLAVAÍN GONZÁLEZ, Antonio M. SÁEZ ROMERO