INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE URGENCIA EN EL RESIDENCIAL DAVID FASE II (UE 55) DE EL PEDROSO
3. CONTEXTUALIZACIÓN DE LA INTERVENCIÓN.
La intervención arqueológica de urgencia en RD ha revelado restos de la intensa actividad alfarera que se desarrolló en la isla desde al menos el s. VI a.n.e. relacionada con el intenso comercio de la ciudad de Gadir. El yacimiento desarrolló sus actividades industriales en el periodo púnico (ss. VI-237 a.n.e.) durante el cual Gadir y su círculo comercial se afianzaron como dominadores de la economía mediterránea extremo-occidental, siendo buen exponente de ello las factorías de salazones que jalonan el litoral portuense (35) y las industrias alfareras ubicadas en San Fernando y Cádiz. La ubicación de la ciudad para este momento es tan controvertida como para la etapa arcaica (36) y sólo el CDB se configura en la actualidad como núcleo habitacional identificable con Gdr. En la isla de Cádiz sólo se han encontrado, hasta el momento, restos de la necrópolis de la ciudad púnica, bárcida y romana (ss. VI a.n.e-IV d.n.e.) y restos de factorías de salazones o instalaciones industriales diversas, además de algunos alfares tardíos (37). Esta distribución espacial del asentamiento gadirita parece continuar en los momentos de efectiva ocupación cartaginesa (237-206 a.n.e.) hasta el abandono del asentamiento del Castillo de Doña Blanca, del poblado de Las Cumbres y de las factorías de la costa portuense al término de la II Guerra Púnica (38). En este s. III a.n.e. podemos diferenciar dos periodos o fases: la primera mitad del siglo constituyó una continuidad con el periodo anterior, correspondiendo a la fase final del periodo púnico (s. VI-237 a.n.e.), no se apreciándose discontinuidades en la cultura material aunque sí un incremento de la influencia cartaginesa. La segunda mitad, especialmente tras el 241 a.n.e., viene marcada por la ocupación física del territorio hispano por Cartago y la subordinación político-administrativa de las ciudades fenicias occidentales a la metrópolis norteafricana.
Las industrias alfareras púnicas y tardopúnicas instaladas en San Fernando han sido anteriormente tratadas en numerosos trabajos (39). Residencial David se inserta dentro de la pléyade de industrias alfareras que se establecieron al menos desde época púnica en la isla, formando parte del taller de SIIIC. Respecto a este punto, nuestra interpretación del horno documentado en RD y de los materiales exhumados en la intervención es que estos representan una continuidad en la producción del taller de SIIIC en el s. IV o la primera mitad del III a.n.e., siendo el primer horno que podemos asegurar que estaba activo para estos momentos entre las industrias gadiritas (pues como ya se ha expuesto los de SIIIC parecen ser anteriores o posteriores, y de momento los restantes talleres parece que responden más a una cronología del s. III a.n.e. (40)). La tumba debemos por tanto relacionarla también con la última facies del taller o la intensa ocupación en momentos tardopúnicos avanzados que se detecta en el área central isleña, con varias villae, factorías y alfares. El estudio completo de la intervención de 1998 en SIIIC ayudará no sólo en la interpretación de esa zona del taller sino que también facilitará el dilucidar el papel del horno documentado en RD y si efectivamente se corresponde con un continuum productivo del alfar o son fases sucesivas sin conexión, lo que no parece probable. De ser un taller continuado, SIIIC (en unión de RD) comenzaría la producción en el último cuarto del s. VI centrado en la fabricación de T-11.2.1.3 y finalizaría su actividad en la primera mitad del s. II a.n.e. con un repertorio más diversificado típico del los ss. III-II en Gadir.
Un aspecto muy destacable de este yacimiento es la documentación de los primeros fragmentos de cerámicas griegas y turdetanas hallados en San Fernando. Respecto a estos últimos, las ánforas halladas en RD tipo Florido V2 (41) evidencian un tráfico comercial fluido con las campiñas interiores gaditanas y con los poblados turdetanos del valle del Guadalquivir ya en los ss. V-IV a.n.e., los cuales intercambiarían principalmente productos agropecuarios a cambio de manufacturas propiamente púnicas o redistribuidas (como cerámicas griegas) y salazones de pescado gadiritas (42). El conjunto de cerámicas griegas, datable grosso modo, entre la segunda mitad del s. V y el último cuarto del s. IV a.n.e. pone de relieve la intensidad del tráfico comercial con las ciudades griegas (directamente o bien a través de Ampurias (43)) y la inserción de Gadir en los circuitos comerciales mediterráneos. El ánfora corintia AŽ (44) puede servirnos para ilustrar estas relaciones comerciales, pues en esta ciudad griega han sido hallados restos de T-11.2.1.3 del área del Estrecho con una datación ante quem del último cuarto del s. V a.n.e. (45).
Cerámicas griegas
Estas ánforas griegas contenedoras de vino son importaciones características en Occidente en la segunda mitad del s. V (46), lo que coincide con la llegada de las ánforas gadiritas a Corinto. Esta forma ha sido hallada, además de en el Cerro Macareno (47) y otros centros indígenas (48), en Gadir -en el CDB (49) y en la factoría de Las Redes (50)-, lo que refleja su llegada en proporciones considerables a la metrópolis gadirita. Según P. Cabrera (51) el vino griego ya no será en estos momentos un objeto de comercio de lujo, lo que explica su hallazgo en un contexto industrial como el alfar de RD o en Las Redes, para quizá el propio consumo de los alfareros. La cuestión más relevante es la llegada de estas ánforas a Gadir, para lo que pudo seguir varios cauces: comerciantes gadiritas llevan sus productos directamente a las ciudades griegas de Oriente (por ejemplo las salazones envasadas en T-11.2.1.3) y de vuelta traen productos para comercializarlos en el circuito comercial de Gadir o en la propia metrópolis; comerciantes gadiritas o griegos intercambian productos a través de Ampurias; tampoco es descartable la llegada de comerciantes orientales a Ampurias o bien directamente a Gadir. Asimismo, J. Ramon (52) ha propuesto también la posibilidad de que envases importados se hallen en los alfares como productos que una vez desechados podían ser revendidos en las propias instalaciones de los talleres. Otra explicación pudiera ser la que fueran estas importaciones envases en los que basar las imitaciones locales. Son varios los tipos de ánforas griegas imitadas en los alfares isleños, aunque hasta el momento no conocemos imitaciones de ánforas corintias ni de vajilla de barniz negro griega en ningún taller. `
En cualquier caso, su mera presencia revela la gran altura del comercio gadirita del s. V, la reciprocidad de intercambios entre Oriente y Occidente y la actividad de los alfares isleños en este siglo. Relacionado con esto, las restantes importaciones de vajilla de barniz negro ática, datables en el s. IV a.n.e. muestran por un lado la continuidad de esas relaciones, la importancia sostenida del comercio gadirita en esta centuria y la preferencia en las zonas púnicas de las formas de barniz negro frente a las figuras rojas, siendo las formas documentadas en RD (lucernas, cuenco y copa) algunas de las más comunes en estas áreas (53).
En resumen, en este estudio preliminar del yacimiento destacamos la importancia de la zona alfarera (el horno del corte V) exhumada en RD como complemento del taller de SIIIC, que se configura por el momento como el complejo alfarero púnico-gadirita más destacado y con mayor número de hornos.
Referencias: Clavaín, I., y Sáez Romero, A. M., (2003) "La intervención arqueológica de urgencia en el Residencial David Fase II (UE 55) de El Pedroso (San Fernando, Cádiz)", Anuario Arqueológico de Andalucía/2000, III, Sevilla, pp. 174-182.
Autores: Irene CLAVAÍN GONZÁLEZ, Antonio M. SÁEZ ROMERO