LAS PRODUCCIONES CERÁMICAS EN LAS BAHÍAS DE ALGECIRAS Y CÁDIZ EN LA ANTIGÜEDAD. ANÁLISIS COMPARATIVO DE SUS TRAYECTORIAS ALFARERAS.
2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA EN LAS DOS ÁREAS DE ESTUDIO.
Con el inicio de la expansión colonial fenicia al extremo Occidente observamos como en estos territorios se produce una cada vez mayor explotación de los mismos. Cada espacio tendrá una funcionalidad propia y responderá a un patrón de asentamiento determinado (Gasull: 1986). Tanto la bahía de Algeciras como la de Cádiz no permanecieron ajenas a estos condicionamientos, respondiendo sus asentamientos a esta dinámica.
En el Campo de Gibraltar tenemos constancia arqueológica de distintos yacimientos fenicio-púnicos. La paleobahía existente en aquella época (propicia para la ubicación en ella de este tipo de enclaves), la existencia de cursos fluviales que conectan con el interior (Guadarranque y Guadiaro) así como las posibilidades económicas de su hinterland hicieron de la zona costera del Campo de Gibraltar un lugar idóneo para la instalación de asentamientos semitas. En relación directa con el tema de estudio, en la bahía de Algeciras tenemos constatados distintos enclaves de diverso sentido y funcionalidad, bien espacios de culto o de hábitat. Por un lado se encuentra el santuario de Gorham´s Cave, yacimiento de carácter cultual cuya cronología abarca desde los primeros momentos de la presencia fenicia en Occidente hasta fines del s. III a.n.e.(Gutiérrez et alii: 2001). Los únicos testigos que nos quedan de este emplazamiento son los restos de cenizas y las zanjas y materiales tanto cerámicos como metálicos y toreúticos depositados en el interior de la cavidad. La presencia de objetos claramente cultuales como amuletos, escarabeos o todo tipo de joyas y elementos de adorno personal, hacen de este yacimiento un ejemplo claro de un espacio sacralizado vinculado a la navegación a través de las Columnas de Hércules. Por otro lado, Cerro del Prado responde a las características propias de las distintas colonias fenicias implantadas a lo largo de la costa meridional hispana en los primeros momentos. Es un asentamiento ubicado en un promontorio en lo que fue la vertiente oriental de la desembocadura del río Guadarranque cuya cronología comprende desde finales del s. VIII - s. VII a.n.e. hasta mediados del s. IV a.n.e., cuando, según distintos investigadores se produjo un trasvase poblacional hacia Carteia (Pellicer et alii: 1978; Bendala et alii: 1994). Cerro del Prado fue el asentamiento fenicio enclavado en el interior de la bahía de Algeciras que relacionaba el mundo colonial fenicio con la realidad indígena tartéssica
procedente del interior del río Guadarranque. La Carteia púnica parece documentarse en los estratos inferiores de la ciudad romana (Roldán et alii: 1998), provocando esta superposición que su conocimiento sea reducido. Otros enclaves fenicio-púnicos en la franja costera del Campo de Gibraltar se localizan en Cala Arena (Muñoz y Baliña: 1990) o en Casa Montilla (Schubart: 1990).
En resumen, podemos advertir como desde los primeros momentos de la presencia fenicia en el extremo occidente, el Campo de Gibraltar estuvo ocupado por distintos enclaves que constituyeron una de las últimas etapas hacia Gadir en el conjunto de emplazamientos semitas por la costa andaluza. Tanto Casa Montilla como Cerro del Prado fueron centros difusores del influjo fenicio al mundo indígena, manteniendo al menos Cerro del Prado su funcionalidad e importancia incluso una vez que Gadir tomó el papel preponderante de la zona, iniciando su particular apogeo gracias a la comercialización de su riquezas pesqueras. Será a raíz de la reforma augústea cuando en el Campo de Gibraltar se produzca una verdadera vertebración del poblamiento con estructuras urbanas. A partir de mediados del s. I a.n.e. tomaron relativa importancia Iulia Traducta, Barbésula, Cetraria y Portus Albus, sin olvidar a Carteia que seguiría manteniendo su status privilegiado en la zona. Además de esta serie de municipios, la bahía de Algeciras verá como se implantan en su suelo numerosos asentamientos de tipo rústico cuyo ejemplo paradigmático lo observamos en la villa romana del Puente Grande (Los altos del ringo Rango, Los Barrios) (Bernal y Lorenzo: 2002). Esta serie de asentamientos vivirán de cara al mar y por tanto su motor económico serán las actividades pesqueras con la instalación de numerosas factorías de salazón -como muestran los hallazgos en Getares o de San Nicolás en Algeciras (Bernal et alii: 2001)-.
En el caso de la bahía de Cádiz el asentamiento del Castillo de Doña Blanca es hoy por hoy el único núcleo habitacional localizado para los primeros momentos de la colonización fenicia (Ruiz y Pérez: 1995), pues en las islas gaditanas no han sido halladas estructuras de habitación anteriores al s. VI a.n.e., normalmente relacionadas con actividades industriales. En el islote de Sancti Petri, supuesta ubicación del templo de Melqart, la cata realizada en 1985 descubrió niveles de época arcaica (posiblemente s. VIII a.n.e.) aunque no se documentaron estructuras. Si la ubicación de Gadir durante los ss. VIII-VII a.n.e. es aún discutida, no lo es menos la de su necrópolis contemporánea, pues la identificación de ésta con los restos excavados en Las Cumbres no está clara y los enterramientos más antiguos excavados en Cádiz datan quizá de fines del s. VII a.n.e. Ya para el periodo púnico (ss. VI-III a.n.e.) encontramos las factorías de salazones que jalonan el litoral portuense (Ruiz Gil: 1991) y las industrias alfareras ubicadas en San Femando, además de algunos hallazgos de diversa índole en la propia Cádiz donde sólo se han encontrado, hasta el momento, restos de la necrópolis púnica, bárcida y romana (ss. VI a.n.e-IV d.n.e.) y restos de factorías de salazones o instalaciones industriales diversas. Este planeamiento urbanístico de Gadir parece continuar en los momentos de ocupación cartaginesa (237-206 a.n.e.) hasta el abandono del asentamiento del Castillo de Doña Blanca y el abandono de las factorías de la costa portuense al término de la II Guerra Púnica. Bajo dominio romano se producirá el traslado del centro neurálgico habitacional hacia el actual casco antiguo de Cádiz (al menos desde el s. I a.n.e.), dándose además un poblamiento disperso desde los primeros momentos con posibles puntos secundarios en el actual casco urbano de El Puerto de Santa María y en San Femando que más tarde cristalizarán en múltiples asentamientos rústicos tipo villae. Todos estos cambios en época romana se completarán con la creación del Portus Gaditanus y con la instalación en toda la bahía de numerosos talleres alfareros y factorías de salazones. Tanto la producción industrial salazonera como la alfarera ligada a ésta no se implantaron ex novo en el ámbito de la bahía con la hegemonía político-administrativa de la Roma republicana sino que por el contrario provenían de una larga tradición industrial que comenzó al menos en tomo al s. VI a.n.e. con el establecimiento de las primeras factorías de salazones púnicas en la costa de El Puerto de Santa María y las industrias que las surtían de envases en el término de San Femando.
Referencias: Díaz Rodriguez, J. J., Sáez Romero, A. M., Toboso Suárez, E. J., Montero Fernandez, A. I., y Montero Fernandez, R., (2003)
"Las producciones cerámicas en las bahías de Algeciras y Cádiz en la Antigüedad. Análisis comparativo de sus trayectorias alfareras", Almoraima, 29, Actas de las VII Jornadas de Historia del Campo de Gibraltar (Castellar, 2003), Algeciras, pp. 123-136.
Autores: José Juan Díaz Rodríguez, Antonio M. Sáez Romero, Ernesto J. Toboso Suárez, Anabel Montero Fernández, Roberto Montero Fernández