LAS PRODUCCIONES CERÁMICAS EN LAS BAHÍAS DE ALGECIRAS Y CÁDIZ EN LA ANTIGÜEDAD. ANÁLISIS COMPARATIVO DE SUS TRAYECTORIAS ALFARERAS.
4. LA ALFARERÍA EN LA BAHÍA ALGECIREÑA EN LA ANTIGÜEDAD
En la bahía de Algeciras junto al establecimiento de villae y cetariae debieron instalarse talleres alfareros para surtir de contenedores cerámicos a estas industrias alimentarias. Como veíamos en la bahía de Cádiz, el comienzo de la industria alfarera debió producirse en relación al inicio de la instalación de los fenicios en esa zona, pero hasta el momento no se ha constatado ningún exponente de tal actividad manufacturera. De esta forma, los primeros talleres alfareros ubicados en el Campo de Gibraltar se constatan a partir de mediados del s. I a.n.e.
Algeciras: Existen indicios de la existencia de actividad alfarera en El Chorruelo, gracias al hallazgo de fallos de cocción de ánforas al sur del hotel Reina Cristina, cerca del litoral, relacionándose con una factoría de salazones (Ponsich: 1988). En la C/ San Quintín en los años 80 se documentó un posible alfar centrado, según los materiales localizados y los investigadores, en la fabricación de cerámica común. El hallazgo de un ladrillo vitrificado y un fragmento de pared de cerámica común con defecto de cocción indujo a los descubridores a relacionar el hallazgo con un posible alfar datado a finales del s. I d.n.e., cronología aportada por algunos fragmentos de T.S.I. y marmorata (Vicente y Marfil: 1989). Por último, a fines de los sesenta en las cercanías de la playa de Algeciras, en El Rinconcillo, se excavaron dos hornos gemelos de tipología muy característica: planta circular con pilar central y arcos radiales muy similares a los de otros talleres como los de Puerto Real. Posteriormente frente a los hornos excavados por Sotomayor se documentaron un vertedero del taller y una estructura muraria de funcionalidad incierta. (Fernández Cacho:1997) y en 1991 en un solar cercano se localizó un tercer horno de reducidas dimensiones, una superficie enlosada y una estructura de naturaleza indeterminada, todo ello rodeado por una unidad muraria. Este conjunto funcionó con anterioridad a los dos hornos conocidos previamente, y fue utilizado como vertedero de los mismos. Resumiendo los hallazgos del yacimiento podemos decir que la cronología del alfar queda establecida entre el s. I a.n.e. y mediados del s. I d.n.e., produciéndose tanto ánforas (Dr. 1A, Dr. 1C, Dr. 7/11, Dr. 12, Beltrán IIA, Dr. 2/4 y Sala I) como cerámicas comunes de diversísima tipología así como materiales de construcción (tégulas, lateres...), pondera y figurillas de barro de reducidas dimensiones.
Los Barrios: En este término se localiza el alfar de la Venta del Carmen (Bernal: 1998a), que es junto al Rinconcillo y al alfar del Guadarranque uno de los centros de producción más significativos destinados a la producción de Dr. 7/11 de la Bahía de Algeciras. Los materiales producidos son casi en su mayoría ánforas salazoneras así como materiales de construcción de diversa tipología y cerámicas comunes. En este mismo término municipal se ha excavado un alfar de época tardorromana en los Altos del Ringo Rango que inició su producción en el s. IV d.n.e. como complemento a la pars fructuaria de una villa, produciendo en ese sentido envases destinados al almacenajes de productos salsarios como son los tipos Almagro 51c, Keay XVI, Keay VI, Keay XIX y Majuelo I, además de manufacturar en menor medida cerámicas comunes y material latericio (Bernal y Lorenzo: 2002).
San Roque: Existen en este término municipal varios centros de producción alfareros como el de Factoría Campsa, del cual, debido a la mala conservación del horno, no podemos conocer el tipo de producciones -parece ser que se utilizó para la fabricación de ladrillos y tégulas- y la cronología del mismo. En 1973 Beltrán Lloris descubrió el alfar de Guadarranque, donde se hallaron fragmentos emparentables con la familia de la Dr. 2/4, además de bordes de Dr. 7/11 (Beltrán: 1977). La cronología del taller, fijada por Beltrán, se sitúa desde mediados del s. I a.n.e. en adelante, manteniéndose con seguridad durante época imperial. También hay indicios de posible alfar en Barbésula, donde Rodríguez Oliva documentó cerámicas comunes además de ánforas de producción local (tipos Dr. 7/11 y 12) y materiales de construcción. Por último, debemos mencionar la posible ubicación de una figlinae en la C/ Aurora en la pedanía de Campamento y en el Cortijo Albalate, donde hay restos de un horno cuya cronología es dudosa, atribuyéndose a época altoimperial sólo por algunos fragmentos de ladrillos y tégulas.
Carteia: Si bien no se ha localizado ninguna estructura relacionable con un taller alfarero -sólo tenemos constancia de una única estructura interpretada como un horno de fundición de metal- existen en esta ciudad hispanorromana tégulas con las marcas CARTEIA, HERCVLIS / HERCVLIS y M. Petrvcidivs (Presedo et alii: 1982; Roldán: 1992) cuyo centro productor no ha sido localizado. Asimismo, de Carteia procede un molde de terracota para fabricar lucernas bilignes datado en época tardorromana en íntima conexión con el mundo bizantino (Bernal: 1998).
Referencias: Díaz Rodriguez, J. J., Sáez Romero, A. M., Toboso Suárez, E. J., Montero Fernandez, A. I., y Montero Fernandez, R., (2003)
"Las producciones cerámicas en las bahías de Algeciras y Cádiz en la Antigüedad. Análisis comparativo de sus trayectorias alfareras", Almoraima, 29, Actas de las VII Jornadas de Historia del Campo de Gibraltar (Castellar, 2003), Algeciras, pp. 123-136.
Autores: José Juan Díaz Rodríguez, Antonio M. Sáez Romero, Ernesto J. Toboso Suárez, Anabel Montero Fernández, Roberto Montero Fernández