La vegetación que se desarrolla en las marismas viene establecida por la circulación de las mareas
en su interior, fenómeno que determina el grado de encharcamiento y salinidad al que
se ve sometida la planta.
En las zonas más elevadas se encuentra la marisma que solo se inunda con los temporales o las
pleamares de las mareas más vivas del año. Los efectos del agua salada son esporádicos lo que
permite que se desarrollen comunidades relativamente diversas.
En un nivel inetermedio se encuentra la marisma que se inunda con las mareas vivas de cada mes.
Está cubierta por plantas halófilas, adaptadas a sobrevivir en un ambiente salino y en donde escasea
el agua dulce.
La marisma baja se inunda diariamente con cada marea. Son muy pocas las plantas que soportan los efectos
de las corrientes, de la salinidad y de vivir alternativamente dentro y fuera del agua.