1. Excavaciones llevadas a cabo en el exterior el castillo (solar de c/ Augusto Miranda).
1.1. Sondeos estratigráficos realizados en julio de 2000.
Previamente al comienzo de la intervención arqueológica se procedió al derribo de las
edificaciones parásitas adosadas a la muralla del castillo y también se retiró la solería
de baldosines y hormigón perteneciente a dichas edificaciones que cubría toda la superficie
de la parcela, conservándose únicamente de forma provisional la antigua valla perimetral
del solar con el fin de resguardar la zona W del castillo.
En esta primera fase de excavación se han realizado un total de cuatro sondeos, identificados
con las letras A, B, C y D. La morfología casi rectangular del solar favorecía un planteamiento
sistemático regular de cuadriculación total de la superficie del mismo, planteándose el eje
longitudinal del sistema de cuadros sobre la línea exterior de las torres del flanco suroeste
del castillo. Estos ejes se han dividido en segmentos de 3x3 mts. teniendo como punto de partida
el punto medio del Sondeo A, situado en el vértice oeste de la torre central del flanco suroeste
del edificio.
Esquemas de sondeos arqueológicos Campaña 2000-2001
Es necesario aclarar que el sondeo D no coincide en su planteamiento y ubicación con la
cuadriculación general de los restantes, ya que se trata de la reactivación de otro sondeo
efectuado en mayo de 1984 dirigido por R. Corzo Sánchez. La finalidad de ese sondeo era
concretar la fecha de construcción del torreón NW. Se ha tenido acceso a las anotaciones
de campo de dicha intervención, y dado que el Museo Histórico Municipal de San Fernando es
el depositario de los materiales procedentes de la excavación y que estos han sido estudiados
y publicados (Ruiz Gil, J.A., "Los orígenes de San Fernando...) hemos creído conveniente
completar la documentación gráfica con nuevos
alzados y sobre todo fotografías, de las que no disponíamos hasta el momento.
Lámina 1. Detalle de secuencia estratigráfica del Sondeo A en julio de 2000
1.1.1. Sondeo A.
Se planteó un cuadro de 3x3 mts. en la esquina noroeste de la base de la torre W, con el
fin de documentar el proceso de construcción del castillo en esa zona (láms. 1-2).
Se documentaron restos de una vivienda adosada a la fortaleza de época contemporánea
(ss. XIX-XX), de la que se exhumaron un pequeño muro, un pilar cuadrangular y un nivel
de pavimento. Los restos de esta vivienda debieron utilizarse como material de relleno
para la nivelación del solar para su uso como cine a partir de mediados del s. XX.
Por debajo de estos restos encontraríamos un estrato de arcilla roja, muy plástica,
con guijarros de cuarcita de pequeño tamaño y con escasísimos restos cerámicos (UE 11).
Este nivel marca el final del sondeo al encontrar en la base de este nivel el estrato
geológico estéril. Esta capa se corresponde con el suelo de la liza; la base de cimentación
de la torre W, estaría compuesta por la propia roca de conglomerado conchífero
(piedra ostionera) de la base geológica, previamente alisada, sobre la que en algunas zonas
se han añadido piedras de pequeño tamaño y albero para servir de base a la nivelación de la
torre. No se detecta una auténtica fosa de cimentación, si bien se observa cierta acumulación
de restos constructivos (piedras y cal) junto a la base de la primera hilada de sillares
(entre las UE 10 y 11). Los materiales arqueológicos de los siglos XIX y XVIII ocupan la
secuencia estratigráfica de los últimos niveles, con algunos esporádicos hallazgos cerámicos
que tras su estudio podemos remontar hasta el s. XIV.
La escasez de testimonios arqueológicos
en estos niveles más antiguos podría explicarse por una labor de limpieza sistemática
del entorno próximo a las murallas del castillo mientras el uso militar de esta
edificación no desapareciese (en el s. XVIII).
Lámina 2. Sondeos A,B,C y D en la zona oeste en julio de 2000
1.1.2. Sondeos B y C.
El objetivo de estos sondeos era la comprobación de la existencia de un foso defensivo junto al
castillo, elemento desconocido en la historia del monumento (lám. 2). Tras los primeros
niveles superficiales modernos (correspondientes al pavimento del cine y de las viviendas
parásitas de época contemporánea), se pudo observar una correlación estratigráfica entre los
sondeos A y B-C, apareciendo un estrato de arenas con un mayor contenido en arcillas pardas,
con inclusiones de cal y aspecto muy uniforme. Este estrato posee una gran potencia aunque su
contenido arqueológico no es muy abundante: éste se compone principalmente de cerámicas
de los ss. XVIII y XIX si bien incluye algunos restos de mayor antigüedad (ss. XIV y XV, nuez
de ballesta, cerámicas nazaríes y cristianas procedentes de Paterna).
Bajo estos niveles se localizó la escarpa del foso, alterada por las extracciones de sillarejo
realizadas para la reconstrucción del edificio. Los niveles de relleno presentaban gran cantidad
de fragmentos pequeños de roca ostionera junto con arena amarillenta, procedente de la
descomposición de la propia piedra como consecuencia de las tareas extractivas de bloques
regulares de este material. En el tramo medio del estrato en el Sondeo B se descubrió un
sillar (60x40x30 aprox.), toscamente tallado, que habría sido abandonado en la propia
cantera. Es fácil deducir de todos estos datos que el escarpe del foso defensivo del
castillo en este sector ha sido utilizado como cantera para la obtención de sillares de
conglomerado conchífero, seguramente con la finalidad de reconstruir las murallas y torres
del propio edificio. Este estrato que contiene los restos de talla de la cantera no es de
potencia regular en toda la superficie del sondeo, no superando en ningún caso los 10 cm de
grosor. Las propias limitaciones de tamaño de los sondeos impidieron localizar el fondo del
foso, si bien se pudieron documentar por vez primera en las cotas más profundas niveles
pertenecientes a los ss. XIV y XV.
1.1.3. Sondeo D.
Esta última cata (lám. 2) se planteó fuera del sistema de cuadriculación general al
tratarse de la reactivación del antiguo sondeo R. Corzo Sánchez en 1984 al pie de la
denominada Torre de Homenaje o torre NW con el objetivo de completar la documentación que
de él se tenía. Una vez localizada la ubicación del sondeo anterior se procedió a la limpieza
superficial de la zona, retirando los materiales contemporáneos de relleno
(fechables en la segunda mitad del s. XX) comprobándose antes debidamente su contenido
arqueológico, localizándose varias piezas metálicas que pudieron pertenecer a puntas de
armas arrojadizas medievales junto con escasos fragmentos cerámicos de los ss. XIV y XV
(de Paterna/Manises y nazaríes). Los perfiles originales del antiguo sondeo habían quedado
desfigurados y ataluzados por lo que se decidió ampliar el sondeo hasta unas medidas de 3x3 mts
sobre los 3x2 originales con el objetivo de delimitar en el perfil sur una secuencia
estratigráfica completa y no alterada. En dicha secuencia encontramos mayores similitudes y
paralelismos con la estratigrafía del cuadro A.
En cuanto a la estratigrafía del sondeo, observamos inicialmente dos primeros niveles
contemporáneos, de arenas, albero, cal y restos de construcciones (UE 1 y 2). Un tercer
nivel de transición sigue a aquellos, estando compuesta la UE 3 por arenas pardas con
materiales arqueológicos de los ss. XVIII y XIX y algunos materiales medievales.
Sigue a este nivel transicional un cuarto estrato de arena y arcillas rojas muy compacto
y con escasos restos arqueológicos (UE 4) directamente asentado sobre el nivel geológico
estéril de conglomerado conchífero, éste último presentando una superficie muy irregular.
Se ha podido constatar la existencia de dos resaltes en la base de la torre NW, teniendo
estos una morfología escalonada. Su realización ha sido muy tosca, con un grosor de unos 7
cm el más alto y 10 cm el segundo, faltando este último en la mitad N de la superficie del
sondeo. Esto ha permitido determinar que este segundo resalte se añadió sobre la base de la
primera hilada de sillares de la base de la torre, habiendo sido realizado a base de un
mortero de cal, arena y pequeños fragmentos de roca. La base de cimentación de la torre no
se encuentra uniformemente asentada sobre el estrato geológico de conglomerado conchífero,
ya que por la irregularidad de la superficie del mismo ha tenido que realizarse una nivelación
con arcilla roja y guijarros de pequeño tamaño de composición silícea.
1.2. Sondeos mecánicos realizados en Abril de 2001.
Una vez conocida la existencia de un foso defensivo y documentada la estratigrafía general
del solar en varios puntos del mismo, el día 5 de abril de 2001 se procedió a realizar
cuatro catas mecánicas en otros puntos del foso para comprobar el estado de conservación
de la escarpa y para dilucidar la existencia o no de contraescarpa . Para ello
se platearon cuatro cortes de 2x2 o 4x2 mts. agrupados por parejas (Sondeos 1-4 y 2-3)
en zonas opuestas del solar: los sondeos 2 y 3 se realizaron frente a la torre de
menor altura mientras que las catas 1 y 4 se llevaron a cabo frente a la denominada
Torre del Homenaje.
El Sondeo 1, con unas medidas de 2x2 mts., se planteó a 6 metros de la pared de la torre.
Bajo el nivel de relleno moderno inicial y tras dos pequeños niveles aparentemente estériles
fue hallado un estrato más potente con material diverso (principalmente se aprecian grandes
trozos de piedra), que podría ser asociado con el nivel de suelo medieval. Bajo este nivel se
documentó una capa de arcilla roja de potencia variable (incluso más de un metro en algunas
zonas). Tras este nivel de arcilla apareció definitivamente la escarpa el foso, hallándose en
esta zona grandes lajas de piedra bien niveladas. Se decidió ampliar el sondeo con otros
2x2 metros conformándose un corte de 4x2 mts. que confirmó que el escalonado descubierto
en esta zona no correspondía sino a una extracción de sillarejo de la escarpa del foso.
Para confirmar la existencia de la contraescarpa a lo largo del perímetro del castillo
propuesto a estudio se abrió otro corte (Sondeo 4) frente al número 1. Se planteó una
cata de 2x2 mts. que confirmó la aparición de la contraescarpa, a un nivel o altura superior
a la de la escarpa. La ampliación del corte otros 2x2 mts. permitió observar el
aprovechamiento de la contraescarpa para la extracción de piedra, algo evidenciado por
los escalones que se aprecian en la misma. El dato más destacable aportado por esta cata
fue sin duda la menor anchura existente entre la escarpa y la contraescarpa en esta zona
del solar, en contraposición a lo observado en los sondeos 2 y 3. La diferencia de anchura
apreciada es bastante considerable, siendo posible apuntar a la existencia de una curvatura
del foso en esta zona NW, si bien sólo futuras labores arqueológicas pueden sacar este
planteamiento del terreno de la hipótesis.
Los otros dos sondeos mecánicos fueron realizados frente a la torre desmochada (la de menor
altura actualmente, situada en el ángulo suroeste), ambos de 2x2 mts. En el sondeo 2,
tras retirar los niveles contemporáneos/modernos tardíos, apareció el escalón final de
la escarpa por lo que no fue necesario ampliar su extensión. La estratigrafía que arrojó
este sondeo se estructura básicamente en la existencia de un nivel inicial de relleno
moderno-contemporáneo, un segundo nivel de arena marrón oscuro de mayor potencia debajo
del cual se halló el nivel de piedra ostionera de la escarpa, por lo que destaca la
ausencia de la capa de nivel de arcilla en contraste con el sondeo 1.
Con el fin de buscar la contraescarpa, que era el motivo de las catas, se realizó un nuevo
sondeo (el n 3) de nuevo de 2x2 mts. La estratigrafía es similar a la del sondeo 2,
si bien bajo el nivel de relleno moderno-contemporáneo se documentó un mortero de cal y
zahorra de unos 10 cm de espesor que da paso a el nivel de arena marrón oscura de un
espesor similar al descubierto en el sondeo 2. Bajo esta capa se exhumó la contraescarpa,
con una forma bastante más irregular que la anterior. Para localizar el final de la misma
se amplió el corte con otros 2x2 mts. quedando una cata de 4x2 mts., lo que dio como
resultado la aparición del borde escalonado de la contraescarpa. La extracción de sillares
de piedra ostionera debe ser la causa del aspecto escalonado de la superficie del foso,
detectándose al igual que en el caso anterior la ausencia del nivel de arcilla.
Una vez documentados planimétrica y fotográficamente los diversos perfiles de los sondeos
y los restos del foso hallados, se procedió a la cobertura y cierre de los sondeos
para una posterior excavación y estudio. Se tomaron todas las medidas necesarias para la
relocalización de las catas y se documentaron fotográficamente todos los hallazgos y perfiles
estratigráficos de las diferentes catas.
1.3. Excavación del Sondeo 2-3 (S-2/3) en Mayo-Junio de 2001.
Entre los días 21 de mayo y 1 de junio de 2001 se procedió a la reactivación del sector
excavado de forma mecánica en abril comprendido por los sondeos 2 y 3, retirándose los
vertidos secundarios del rellenado posterior a la excavación y planteándose la excavación
integral de una sección de los depósitos de colmatación del foso. Habiéndose comprobado la
existencia de dicha estructura en dos puntos extremos del flanco oeste de la fortaleza,
creímos imprescindible en esta fase de los trabajos arqueológicos realizar un sondeo más
amplio que permitiese documentar una visión completa de la sección estratigráfica trasversal
del foso mostrando de forma precisa su morfología.
Se planteó un sondeo de 5x8 mts., situado a 7 mts. de distancia de la torre suroeste estando
alineado el punto medio del lado menor del sondeo con el vértice norte del exterior de
la torre. De forma previa a la excavación arqueológica y dada la gran uniformidad en la
secuencia estratigráfica del solar, decidimos retirar por medio de una retroexcavadora los
primeros niveles correspondientes a los períodos históricos más recientes (ss. XIX y XX),
etapas estas de abandono y reocupación parásita del exterior de la fortaleza que no guardan
relación ninguna con la estructura defensiva exterior.
En el relleno interno se pudieron distinguir cuatro niveles principales (lám. 3):
La UE 01, de tierra marrón oscura, muy alterado en su contenido arqueológico y
correspondiente a las últimas capas que terminaron de colmatar la estructura, presentando
materiales de época moderna y contemporánea (ss. XVI-XX). Tras la retirada en toda la
extensión del sondeo del primer estrato (UE 01), se delimitaron los límites de la estructura
del foso y se redujo la extensión de la superficie a excavar (sondeo de 3x4,70 mts.)
para garantizar la seguridad ante la profundidad que alcanzaría la excavación.
Lámina 3. Estratigrafía interna del foso localizado en el Sondeo 2/3. Flanco Oeste. Mayo/Junio 2001
La UE 02, correspondiente ya al relleno interior del foso, estaba compuesta por arenas de color
grisáceo con un alto contenido en cenizas y carbón, apareciendo fragmentos abundantes de piedra
ostionera y ladrillos. En los últimos rebajes se pudo observar una mayor concentración del
contenido orgánico, sobre todo restos óseos fragmentados y quemados, pasando la coloración
del estrato grisáceo a ser casi negro, si bien de forma poco uniforme. El material asociado se
compone ya de cerámicas bajomedievales, si bien con alguna intrusión moderna. Bajo este estrato
se localizaron pequeñas acumulaciones de arena dunar que quizá evidencien un abandono de la
estructura antes de su colmatación definitiva.
La UE 03, compuesta por tierras marrones-grisáceas y arcillas, presentaba una disposición casi
horizontal, con un contenido arqueológico exclusivamente a base de cerámicas bajomedievales.
Parece tratarse de un nivel conservado in situ, sin intrusiones contemporáneas.
El contenido
arqueológico cerámico era muy abundante, documentándose sobre todo restos constructivos
(ladrillos, argamasas de cal, plaquetas de solería, etc...), ademas de fragmentos de cerámica
de procedencia levantina (lám. 4), sevillana (fig. 3) y nazarí (lám. 5).
Asimismo, se pudo
comprobar la existencia de gran cantidad de cenizas y carbones junto a abundantes restos de
fauna terrestre (cerdos, cabras, bóvidos) y marina (ostras edulis, navajas, múrex, almejas, etc.)
Los huesos aparecen en numerosas ocasiones fragmentados y quemados, al igual que las cerámicas y
las piedras con huellas evidentes de la acción del fuego (coloración rojiza en la piedra
ostionera, así como restos de negro de humo), lo que evidencia un uso culinario del entorno
del foso.
Conforme se profundiza, se advirtió una disminución cuantitativa de
restos arqueológicos, si bien siguen siendo cronológicamente homogéneos (bajomedievales),
excepto algunos fragmentos de cerámicas romanas (tegulae y ánforas esencialmente).
Las paredes de la escarpa y la contraescarpa presentan desde su inicio un perfil escalonado
irregular, resultado de un plano inclinado inicial desfigurado por la extracción de sillarejo
de piedra ostionera.
Destaca de este nivel la práctica desaparición de las cerámicas levantinas
y creciente presencia de cerámicas romanas (si bien siempre en una proporción baja frente a los
restos medievales), además de la existencia de pequeñas acumulaciones de arenas eólicas y de
algunos restos de carbón y cenizas.
Figura 3. Cerámica verde sobre blanco. Talleres sevillanos. Niveles de colmatación del foso exterior
Lámina 4. Cerámica verde sobre blanco. Talleres valencianos de Paterna. Relleno interno del foso
Lámina 5. Cerámica esgrifiada. Probable origen nazarí. Halladas en niveles de colmatación del foso exterior
Bajo el estrato anterior, la UE 04 (formada por arenas con matiz arcilloso de color rojizo-pardo), se corresponde con el último nivel de relleno de la estructura. El material cerámico era en este nivel muy escaso, encontrándose mezclado con malacofauna y algunos restos de carbones. En contacto con la contraescarpa se localizó una mancha con tendencia semicircular, de arena de color es pardo clara con piedras sueltas, losas y carbón, en la que se recuperaron fragmentos cerámicos industriales de época romana. Aproximadamente a unos 4,50 mts. de profundidad se concluyeron los trabajos de excavación, al ser localizado el fondo del foso. Éste presentaba una morfología plana, de 0,80 cms. de anchura media, en buen estado de conservación con su superficie perfectamente allanada. Sobre el contenido mueble de estos últimos rebajes cabe señalar que en contacto con la roca del fondo fueron localizados fragmentos de ladrillos y cerámica común bajomedieval y romana.
En resumen, el sondeo 2/3 permitió documentar la secuencia de colmatación del foso defensivo, además de definir su morfología (en artesa). Por otro lado, ha proporcionado gran cantidad de materiales bajomedievales de gran calidad en niveles cerrados, que nos proporcionan ciertas garantías cronológicas para definir la secuencia de construcción y ocupación de la fortaleza. Además, la excavación del foso ha permitido confirmar la presencia de restos romanos alto y bajoimperiales en el entorno del castillo (fig. 4), e incluso ha podido aislarse la presencia púnica en esta zona de San Fernando (fig. 4: 8-9), hasta el momento inédita .
Figura 4. Materiales púnicos y romanos. Sondeo 2/3
Referencias: Informes de las actividades arqueológicas desarrolladas en el castillo de San romualdo. Campañas de 2000 y 2001.
Autores: Antonio Sáez Espligares, Antonio Torremocha Silva, Antonio M. Sáez Romero.