3. Valoración de las actividades arqueológicas efectuadas en 2000 y 2001
Las intervenciones arqueológicas desarrolladas en el Castillo de San Romualdo en 2000-2001
han puesto la primera piedra arqueológica para el conocimiento de la génesis y
desarrollo de la historia de la fortaleza isleña. Además del hallazgo de novedosas estructuras
-en este caso negativas (foso)-, la gran cantidad y calidad de materiales muebles de
diversa naturaleza (cerámicas, bolos de piedra, material constructivo, metales, monedas, etc...)
han aportado preciosos datos en relación con los principales eventos históricos de los
que ha sido protagonista e, incluso, noticias sobre los contactos comerciales de la Isla
de León con la región valenciana, Sevilla y el Reino Nazarí en los años centrales del
siglo XIV, que no sólo suponen una pequeña "revolución histórica" para la historia de
San Fernando sino también para el estudio del poblamiento medieval de la bahía gaditana.
La aparición de cerámica de lujo valenciana del centro de producción de Paterna (lám. 4)
en los niveles de amortización del foso aporta datos de gran interés, no sólo en lo que respecta
a la datación cronológica del yacimiento, sino también en relación con los flujos comerciales de
la época o las características de los ajuares domésticos usados por la alta burguesía y la baja
nobleza gaditana a mediados del siglo XIV. Por una parte confirma la existencia de intercambios
comerciales intensos entre puertos valencianos y los puertos del Estrecho y de la Bahía de Cádiz
en la segunda mitad del siglo XIV, una vez que Algeciras había sido conquistada por Alfonso XI
(1344) y la ruta que une el Mediterráneo con el Atlántico había quedado expedita para el
comercio internacional, especialmente el catalano-aragonés y el genovés .
Lámina 4. Cerámica verde sobre blanco. Talleres valencianos de Paterna. Relleno interno del foso
La existencia de un consulado catalán en Sevilla y otros en Algeciras, documentado entre
1345 y 1359 y en Ceuta, la abundancia de materiales cerámicos del centro productos
de Paterna recuperados en Algeciras y ciudades del ámbito de la Bahía de Cádiz, unido
a los hallados en esta intervención arqueológica, vienen a confirmar esas relaciones
comerciales bajomedievales entre la región valenciana y la Andalucía Cristiana. Según
Diago Hernando ("Relaciones comerciales de la Corona de Aragón con la Andalucía Atlántica ..."),
los productos importados por Sevilla desde puertos valencianos a
mediados del siglo XIV eran paños, vidrio, especies y arroz, además de la vajilla de lujo,
mientas que los mercaderes catalanes transportaban, en el viaje de retorno, mercurio, cueros,
atún, cereales y aceite. No cabe duda que el atún no procedía de Sevilla, sino de la Bahía de
Cádiz y que la Isla de León tendría en la pesca de esta especie uno de sus principales
recursos económicos, recurso bien documentado en los siglos XVII y XVIII
(almadrabas de Sancti Petri o Torregorda).
La expansión de este comercio cerámico y la aparición indiscriminada de la cerámica verde y manganeso, azul y azul y dorado, de procedencia valenciana, en ámbitos domésticos acomodados -media y baja burguesía-, como es el caso de la Algeciras cristiana, obligan a reconsiderar su adscripción sólo a ámbitos nobiliarios y de la alta burguesía. Cierto es que esta cerámica mudéjar, con fuerte influencia musulmana en lo decorativo, pero cristiana en las formas, había nacido en el siglo XIII para abastecer la demanda de vajillas de lujo de la nobleza y la alta burguesía, pero no es menos cierto que el abaratamiento de los costes de producción y de transporte había facilitado su generalización y socialización en la segunda mitad del siglo XIV.
En cuanto a la presencia de materiales cerámicos de filiación castellana -cerámica mudéjar
sevillana- hay que decir que predominan los fragmentos de cerámica común (ollas y cazuelas)
así como los tipos destinados a servicio de mesa (fuentes, cuenco/ataifores, platos, y
escudillas), aunque también se han documentado objetos de uso artesanal (pesas de red).
Hemos de entender por tanto, que la Isla de León, en la segunda mitad del siglo XIV,
importaba materiales cerámicos de lujo de los centros productores de Paterna-Manises (
Valencia) y cerámica de cocina, de servicio de mesa y con funciones artesanales de la
zona sevillana. La presencia de cerámica para almacenaje y transporte recuperada en la
excavación del foso y de clara filiación levantina, llegó a la Isla en los mismos barcos
de comercio catalanes en los que arribaba la cerámica de lujo, aunque su función no era
otra que servir de contenedores a productos líquidos, semilíquidos o áridos que eran
transportados hasta la banda atlántica gaditana para su comercialización.
En resumen se puede decir que del análisis tipológico del material cerámico depositado
en los niveles de amortización del foso (datados en la segunda mitad del siglo XIV) y
de los sondeos C-1/C-2, así como de la ausencia de materiales con datación anterior,
se desprende la posibilidad de que la fortificación se erigiera en las décadas finales
del siglo XIII en relación con la repoblación de Cádiz y de la Isla y el control del Caño
de Sancti Petri; que, en esas fechas, se labrara también el foso que se ha documentado en
el transcurso de la excavación y que el enclave fuera abandonado temporalmente a raíz del
ataque de los portugueses en 1369-70 (Guerra entre Castilla y Portugal) .
En el año 1376, el rey Enrique II concedió el Castillo al caballero jerezano Alfonso
García de Vera , aunque éste paso la propiedad de la fortaleza sucesivamente
a "ciertas personas", lo que demuestra el escaso interés que mostró García de Vera por
el Castillo y su entorno. Es muy posible que entre 1369 y 1376 se colmatara en parte
el foso, quedando inutilizado a partir de esa fecha.
En el año 1408, Juan II donó la Isla y el Castillo del Lugar de la Puente a Juan Sánchez
Suazo . Éste debió reconstruir la fortaleza con materiales obtenidos
de la escarpa del foso que se usó como cantera . Es muy posible que,
dañada definitivamente la "cava" e inutilizada su función defensiva, se abandonara y colmatara totalmente en esta
fecha. Como casa-fuerte señorial subsistió el Castillo, dotado de una guarnición cuya misión
no sería sólo el control del Concejo del Castillo de la Puente, sino también la vigilancia de
la costa cercana y del excelente puerto que representaba el Caño de Sancti Petri.
En las primeras décadas del siglo XIX, con la abolición de las instituciones y los
derechos señoriales en 1812 -definitivamente en 1820- perdió el Castillo su función
residencial-militar, momento en que comienzan a depositarse los niveles que amortizan
el foso y el suelo de uso medieval y que contienen los materiales cerámicos contemporáneos.
Por último, sólo cabe destacar la presencia por vez primera de materiales de época púnica
en esta zona de San Fernando (datados en los ss. III-II a.n.e.), demostrando la amplitud
del poblamiento prerromano de la isla. Asimismo. Son muy importantes los materiales romanos
documentados en el castillo, no sólo por los datos aportados en relación con los orígenes de
la estructura , sino también por la confirmación de la existencia de un foco de poblamiento
principal de época alto-bajoimperial en la zona cercana al Puente Zuazo, en clara relación con
el trazado de la vía Augusta.
Referencias: Informes de las actividades arqueológicas desarrolladas en el castillo de San romualdo. Campañas de 2000 y 2001.
Autores: Antonio Sáez Espligares, Antonio Torremocha Silva, Antonio M. Sáez Romero.