Plano del Parque Natural

Límites geográficos del Parque Natural de la Bahía de Cádiz con San Fernando en el centro

P. N. Bahía de Cádiz

Plano de las Islas Gadeiras

Plano del antiguo archipiélago de las islas Gadeiras en la Bahías de Cádiz

Islas Gadeiras

Centro de Visitantes

Acceso al portal del visitante de Espacios Naturales

Bandada de flamencos al atardecer

El Parque Natural ocupa una gran superficie dentro del término municipal, sobre terrenos de marismas y antiguas salinas. Este espacio se caracteriza por la presencia de numerosas instalaciones salineras, muchas de ellas anteriores a 1750, que han dado lugar a un paisaje típico salinero, con la presencia de un importante patrimonio etnológico, constituido por casas salineras y molinos de marea.

Gran parte de su superficie se encuentra inundada en unos casos permanentemente y en otros según la pleamar. Todo ello da lugar a un medio de gran valor ecológico, con presencia de importantes especies vegetales y animales, destacando por su alto valor ecológico dos espacios: el Charco de Camposoto (laguna dulcícola) y la Punta del Boquerón (flecha arenosa que contiene un valioso retamal marítimo, unas marismas sin apenas transformación y restos de instalaciones militares de la Edad Moderna) y varios senderos.

Todo este espacio se articula en torno a una importante red de caños, entre los que destaca el caño de Sancti-Petri. La importancia ecológica de estos humedales, especialmente para la avifauna y para el alevinaje de importantes especies de peces, les han hecho merecedores de su integración en la Red de Zonas de Especial Protección para las Aves en desarrollo de la Directiva 79/409, constituyendo la zona de puesta y cría de numerosas especies de peces y aves, algunas que por su rareza y escasez dotan a este medio, junto con su alta productividad biológica, de un alto valor ambiental.

Presentación del Parque

Sobre un gran estuario la acción del mar, el viento y los sedimentos fluviales depositados durante siglos han dibujado un mosaico de paisajes entre playas, planicies fangosas y marismas que constituyen la Bahía de Cádiz.

En las últimas décadas la elevada población concentrada en su entorno ha modificado enormemente su aspecto original, desapareciendo para siempre gran parte de sus marismas naturales. También son escasas las salinas que aún funcionan desde que este recurso comenzara a ser explotado por los primitivos habitantes de la Bahía hace miles de años.

 

 

Declarado Parque Natural en 1989, sus aproximadamente 10.522 Ha. de superficie comprenden terrenos pertenecientes a los términos municipales de San Fernando, Chiclana de la Frontera, Puerto Real, Puerto de Santa María y Cádiz.

La influencia de los mares y un clima suave, de tipo mediterráneo, son las claves que determinan las especiales características ecológicas de este humedal. Zona de contacto entre medios marinos y terrestres y gracias a la fácil circulación de las aguas, con buena iluminación y abundantes nutrientes, se establece una gran diversidad de especies entre moluscos, crustáceos, peces y aves acuáticas.

En las zonas litorales fangosas son abundantes las cañaíllas, verdigones, almejas, camarones y cangrejos, también presentes en las salinas donde además se capturan los llamados "pescados de estero" : lenguados, lubinas, doradas, lisas ... La extracción de sal ha sido, junto con la pesca de bajura, el aprovechamiento más tradicional de la Bahía. La técnica de la producción de la sal se ha mantenido casi intacta durante siglos : el agua del mar impulsada por la marea entra a través de un sistema de caños de alimentación y de compuertas por sucesivos estanques hasta que los cálidos vientos de Levante y la fuerte insolación provocan una intensa evaporación y la cristalización de la sal.

La grave crisis de la actividad salinera tuvo como consecuencia el progresivo relleno y desecación de miles de hectáreas de marisma para usos urbanos, industriales y agrícolas. Actualmente la mayoría de las salinas de dedican al cultivo de especies marinas como almejas, ostras, lubinas, lenguados, lisas y langostinos. Sin embargo, aún se conservan reducidos enclaves de marismas naturales casi intactas. Es el caso de las Marismas de los Toruños, las Marismas de Sancti Petri y las situadas en la Isla del Trocadero. Estos dos últimos espacios fueron declarados Parajes Naturales.

Su situación entre el vecino Parque Nacional de Doñana y el Estrecho de Gibraltar convierte a la Bahía de Cádiz en una pieza clave del sistema migratorio de multitud de aves acuáticas. Especies sedentarias, estivales, invernantes o de paso en sus rutas migratorias componen la avifauna de este humedal litoral.

Alcatraces, somormujos, cormoranes, gaviotas y especies limícolas (denominadas así porque están adaptadas a comer en los fangos) son frecuentes en las playas. En las zonas de esteros y salinas anidan cigüeñuelas, garzas y avocetas. Tras su transformación para cultivos acuáticos también acuden especies como el flamenco o el águila pescadora.

La vegetación natural de la Bahía de Cádiz se compone de especies adaptadas, en unos casos al sustrato salino y a la inundación de las mareas y a un suelo arenoso en otros. Como restos de un antiguo y denso pinar que antiguamente se extendía entre el Puerto de Santa María y Puerto Real y que fuera quemado por los ejércitos de ocupación durante el pasado siglo, todavía persisten algunos enclaves de pino piñonero como el Pinar de la Algaida. También se localiza otro pequeño bosque de unas 6 Ha. en Sancti Petri.

Guías del parque natural