En la madrugada del 20 de octubre de 1805 el jefe de la flota conjunta, el almirante francés Pierre Charles Villeneuve, ordenó la salida de Cádiz de los 15 barcos españoles y 25 franceses a pesar de los consejos de los comandantes españoles Cosme de Churruca y Federico Gravina, que opinaban que no era prudente hacerlo, en medio de un fuerte viento, que derivó en feroz tormenta,.
El amanecer del 21 de octubre frente al Cabo de Trafalgar, La Combinada se encontró con la disciplinada flota británica compuesta de 27 navíos principales y otros 4 de apoyo al mando del Almirante Nelson.
Orden de batalla
La flota aliada estaba compuesta por 33 navíos y la inglesa por 27 navíos.
La flota francesa constaba de los siguientes navíos: Bucentaure, Formidable, Neptuno, Indomptable, Algeciras, Pluton, Mont-Blanc, Intrepide, Swiftsure, Aigle, Scipion, Duguay-Trouin, Berwick, Argonaut, Achille, Redoutable, Fougueux y Heros.
La flota española: Santisima Trinidad, Príncipe de Asturias, Santa Ana, Rayo, Neptuno, Argonauta, Bahama, Montanez, San Agustín, San Ildefonso, San Juan Nepomuceno, Monarca, San Francisco de Asis, San Justo, y San Leandro.
La flota inglesa: Britannia, Royal Sovereign, Victory, Dreadnought, Neptune, Prince, Temeraire, Tonnant, Achilles, Ajax, Belleisle, Bellerophon, Colossus, Conqueror, Defence, Defiance, Leviathan, Mars, Minotaur, Orion, Revenge, Spartiate, Swiftsure, Thunderer, Africa, Agamemnon y Polyphemus.
La batalla
La flota inglesa, mandada por Nelson, atacó en forma de dos columnas paralelas a la línea en perpendicular formada por Villeneuve, lo que le permitió cortar la línea de batalla enemiga y rodear a varios de los mayores buques enemigos con hasta cuatro o cinco de sus barcos. En un día de vientos flojos, la flota combinada navegaba a sotavento, lo que también daba la ventaja a los ingleses y, para colmo de desdichas, Villeneuve dio la orden de virar hacia el noreste para poner rumbo a Cádiz en cuanto tuvo constancia de la presencia de la flota inglesa. Probablemente pretendía con esta orden acercarse a las defensas costeras de la ciudad, pero el efecto fue la completa desorganización de la línea de batalla, que permitió a la escuadra de Nelson capturar a los barcos franceses y españoles, cortar la línea y batirles con artillería por proa y popa, los puntos más vunerables de este tipo de embarcaciones. De esta forma, y aunque transcurrieron horas de duro combate, finalmente los ingleses se impusieron, y los supervivientes de entre la escuadra combinada que aún podían navegar huyeron rumbo a Cádiz para evitar su captura.
A pesar de saberse vencidos de antemano, y conocedores de su inferior posición táctica, los capitanes y las tripulaciones españolas y francesas se batieron con autentica heroicidad durante horas contra un enemigo claramente superior, de tal forma que en algunas ocasiones ni siquiera quedó un oficial que rindiera el navío tras la batalla, puesto que muchos de ellos terminaron muriendo o siendo gravemente heridos en la cubierta superior, donde se encontraban a tiro de la metralla de las carronadas y de los tiradores apostados en los palos de los buques enemigos. En Trafalgar murieron entre muchos otros, Cosme de Churruca alcanzado por un disparo de cañón en una pierna, Dionisio Alcalá Galiano y Francisco Alcedo y Bustamante. El almirante Federico Gravina y Nápoli moriría meses más tarde a causa de las heridas sufridas en esta batalla.
Las bajas totales españolas fueron 1.025 muertos y 1.383 heridos. Las bajas francesas fueron de 2.218 muertos y 1.155 heridos. Los británicos sufrieron 449 muertes y 1.241 heridos.
Un tirador de la cofa del Redoutable, comandado por el capitán Jean-Jaques de Lucas, acabó con la vida del almirante inglés Nelson durante el transcurso de la batalla al combatir el almirante con todas sus insignias y honores cosidas en su casaca y ser fácilmente distinguible del resto.