Don Cayetano Valdés (1767-1835), sentó plaza de
guardiamarina en 1781. Se halló en el combate de Espartel a las órdenes de
Luis de Córdova contra la escuadra inglesa de Howe (1782), y en Argel a
las órdenes de Barceló (1784). Participó en la expedición de Malaspina
(1789-1794). Tuvo destacada actuación al mando del navío Pelayo en el
combate de San Vicente (14 de febrero de 1797). Participó en las acciones
del bloqueo de Cádiz por los británicos, a las órdenes de Mazarredo
(1797-1799).
En 1799 con la misma escuadra se trasladó a Brest, donde pasó
a mandar el Neptuno, insignia de Gravina. Tomó parte en la expedición
combinada hispano-francesa que salió de Brest para sofocar la rebelión de
Santo Domingo; después de asistir a la toma de Guárico y Puerto Delfín
pasó a La Habana desde donde se restituyó a Cádiz (1802)
Al mando del
mismo Neptuno, se batió bizarramente en Trafalgar, donde recibió una
herida grave. Regresando a Cádiz, ascendió a jefe de escuadra, haciéndose
cargo de la de Cartagena, que trasladó a Mahón para evitar que cayera en
poder de Francia (1808)
Declarada la guerra de la Independencia, pasó al
Ejercito y, al mando de una división de las fuerzas de Blake, se encontró
en la batalla de Espinosa de los Monteros. En 1809 ascendió a teniente
general y fue nombrado capitán general de Cádiz.
Regresado Fernando VII,
fue confinado al castillo de Alicante por no aceptar el absolutismo, pero
fue repuesto en su destino de Cádiz en 1820. Diputado a Cortes
(1822-1823), Valdés resistió al ejército del duque de Angulema que
pretendió y logró establecer el absolutismo en España.
Condenado a muerte,
Valdés pasó a Gibraltar en 1823 y de allí a Inglaterra, donde se exilió
hasta 1833, en que la reina Isabel II le repuso en el mando del
Departamento de Cádiz y nombró capitán general de la Armada. Falleció en
San Fernando en 1835.